Sufres. Sufres cada vez que hay un grito, cada vez que oyes
una palabra soez. Cada vez que pasa el tiempo el tono de la conversación aumenta. Pero sufres aún más cuando todo lo dicho hasta ese momento, sin excepción de
nada, es cierto. Intentas hacer como que
no escuchas, aunque solo sea intentarlo.
Puñales, navajazos, cuchillazos, tijeretazos…. “Cras”, así
suena cuando un corazón estalla, cuando ya no queda nada dentro de ti, porque
todo lo malo lo has soltado y cuando la persona con la que estás también. Pero
nadie lo oye, solo tú; y ni mucho menos nadie se imagina como duele, salvo la
persona que tienes en frente, ella está
lo suficientemente cerca para escuchar el eco desgarrador de ese corazón que
estalla. Es entonces cuando sabes que se acaba, o que se está acabando, lo que
un día se empezó; y además, sabes con certeza que es difícil volver a atrás cuando todos esos cuchillazos provienen
de personas ajenas…
“Cuando un problema es entre
dos, no se le considera problema, es un bache; cuando se extiende a terceras personas
el problema se siente en el aire”

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