martes, 12 de junio de 2012

Todo se desmorona.


Sufres. Sufres cada vez que hay un grito, cada vez que oyes una palabra soez. Cada vez que pasa el tiempo el tono de la conversación aumenta. Pero sufres aún más cuando todo lo dicho hasta ese momento, sin excepción de nada, es cierto. Intentas hacer como  que no escuchas, aunque solo sea intentarlo.

Puñales, navajazos, cuchillazos, tijeretazos…. “Cras”, así suena cuando un corazón estalla, cuando ya no queda nada dentro de ti, porque todo lo malo lo has soltado y cuando la persona con la que estás también. Pero nadie lo oye, solo tú; y ni mucho menos nadie se imagina como duele, salvo la persona que tienes en frente, ella  está lo suficientemente cerca para escuchar el eco desgarrador de ese corazón que estalla. Es entonces cuando sabes que se acaba, o que se está acabando, lo que un día se empezó; y además, sabes con certeza que es difícil volver a  atrás cuando todos esos cuchillazos provienen de personas ajenas…

“Cuando un  problema es entre dos, no se le considera problema, es un bache; cuando se extiende a terceras personas el problema se siente en el aire”





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